
Esto es el colmo de los colmos. Yo entiendo que todos los hombres estén entrenados para decir siempre el mismo verso a todas las mujeres: "Quiero conocer a alguien para estar bien", "Me gustaría formar una familia", "Quiero a alguien con quien poder compartir mis cosas", "Bla, bla bla, bla..." Pero de ahí a que se BURLEN olímpicamente de nosotras, DE MÍ sobre todo, NOOOOOO. BASTA!!!!!
Como verán sigo insistiendo con el chat. Como mi vida social no es de lo más agitada que se diga, la única manera que tengo de conocer a alguien, al menos por el momento, es recurrir a páginas de solos y solas. El domingo recibí una invitación de un joven para que lo agregue a mis contactos y poder charlar un poco. Así lo hice y al día siguiente ya estábamos hablando. Intercambiamos alguna data (edad, profesión, hobbies, gustos, algo de nuestras vidas sentimentales y fotos). Me detengo un poco en esta parte, FOTOS, ya que ahora que lo pienso en frío lo noté muy ansioso en querer recibir fotos mías. Me envió algunas suyas, en las que si bien no lo favorecían, tampoco me brindaron una imagen desagradable. Pero su insistencia en que le envíe fotos mías era un poco más de lo usual. En fin, hablamos un poco más. Me dijo que hacía bastante estaba solo y que estaba buscando a una mujer con quien estar bien, con quien se pueda hablar en serio, que sea inteligente y divertida. Mientras tanto seguía insistiendo en que le mande mis fotos. Me dijo que si bien en una relación el sexo es importante, no es lo único y que no debe basarse todo en eso. "BIEEENNN. Al fin lo encontré" - pensé -. Le envié mis fotos al escuchar esas palabras mágicas con un comentario que decía: "Opino lo mismo. Busco a alguien para estar en una relación verdadera". Hubo una pausa, me dijo que estaba viendo mis fotos y al rato: -"Vayamos a tomar algo que muero por conocerte"-. A esa altura yo ya no lo podía creer, era mi sueño hecho realidad. Al fin el príncipe azul de mis cuentos. Mi media naranja estaba ahí, del otro lado de la pantalla, a minutos de conocerlo. Le dije que sí y pactamos un horario y un lugar. Seguimos charlando un rato más y en cuanto podía mandaba frases del estilo: "Sos muy linda", "Me va a encantar conocerte", "Me parecés muy interesante", etc etc etc. Cuando llegó el momento de despedirnos, por un ratito nomás ya que nos veríamos en unos minutos, me dejó una frase a la cual no respondí porque me descolocó: "Mmmm, me pusiste muy quenchi" (?!)
Llegó el momento de vernos. Nos saludamos a lo lejos con la manito. Nos sonreímos. Me acerqué a su mesa. Nos presentamos ya más formalmente y comenzamos de nuevo a describir nuestras vidas. Nada nuevo, más sobre el porqué estamos solos. Qué queremos en la vida. Qué hacemos para lograrlo... filosofía barata. Pero lo sorprendente no tardó en llegar. Bah, sorprendente. Ya debería estar acostumbrada. En este caso me sorprendió porque desdijo todo lo que me había dicho hacía minutos nomás. Comenzó con comentarios del estilo: "Cómo me gustan las mujers con lolas grandes", siguió con: "Me gusta porque sos una mujer que va al frente", le continuó la frase: "Te comería toda, creo que hay piel entre nosotros". Ya la situación me estaba incomodando un poco y le recordé lo que habíamos hablado por chat. Le mencioné sus palabras textuales: "ESTOY BUSCANDO UNA MUJER CON QUIEN PUEDA ESTAR BIEN. CON QUIEN SE PUEDA HABLAR EN SERIO. INTELIGENTE. DIVERTIDA". Pero no sólo la frase surgió. También empezaron las "indirectas". "¿Qué, me vas a decir que no te gusto?". "¿Que si sentís que hay química no vas a hacer nada conmigo porque es la primera cita?". "Dale, no me invitás a tomar un café a tu casa". "Si querés te llevo hasta el depto y de paso me invitás a pasar".
A esta altura mi cara ya se había transformado. Insistí en recordarle sus palabras minutos antes de conocernos: "SI BIEN EL SEXO ES IMPORTANTE EN UNA PAREJA NO DEBE BASARSE TODO EN ESO" A lo que muy graciosamente me respondió: "NO. NO TE DIGO IR A LA CAMA EN LA PRIMERA CITA, PUEDE SER EN LA SEGUNDA O LA TERCERA"
Acá se terminó todo. Obviamente no hizo falta decir nada. Pedimos la cuenta. Nos saludamos. Me deseó suerte y adiós.
Hoy heme aquí, una vez más relatando mis complicados días de solterona. Contando las peripecias de una búsqueda incansable. Recordando todo lo acontecido en el día. Escribiendo sin parar. Sentada frente a la computadora sola. Una vez más, SOLA.
No hay comentarios:
Publicar un comentario