jueves, 19 de febrero de 2009

Pude decir que no


Increible. Ayer recibí una propuesta, una invitación, y dije que NO. Ja ja ja, ya sé, me dirán que vengo quejándome que nadie me invita a salir, que no tengo a nadie con quien compartir un momento de osio y cuando al fin lo tengo digo que no. Pero no crean, no es lo que parece. La invitación que recibí viene de la persona que me hace tanto daño, quien vive sólo para lastimarme, a quien no le importo en lo absoluto y lo peor es que la propuesta no era disfrutar de una película, o deleitarnos con una buena obra de teatro, o compartir una rica cena a la luz de las velas, ni siquera convidarme con un mísero café. No, nada de eso. La idea era pasar a lo sumo una horita en mi casa, los dos solos, más precisamente encerrados en mi cuarto y en posición horizontal, (no sé si me explico). Para variar, es siempre lo mismo. Las invitaciones y/o propuestas que recibo son todas de la misma índola, todas incluyen pura y exclusivamente las cuatro paredes de mi dormitorio, la cama, la ducha y hasta MI toallón.
Pero ayer dije NO. Respiré hondo, recordé en un segundo todo lo que estoy sufriendo, todo por lo que he ido pasando y al abrir la boca pude articular dos letras. Pude unir una consonante con una vocal y pronunciar bien alto y firme: ¡NO!

No hay comentarios:

Publicar un comentario