
Apenas terminé de escribir lo que había vivido el sábado en casa de mi hermano, éste pasó a buscarme. Tenía que buscar un par de cosas y él se ofreció a llevarme. ¡Un divino!. La charla en el viaje de ida se centró en mi sobrina. A la mañana tenía su primer control y afortunadamente estaba todo más que bien. Había aumentado de peso, está sanísima y como plus, duerme toda la noche. No llora desesperadamente y cuando tiene hambre se escucha un quejidito a lo lejos. ¡Una Diosa total! El viaje de regreso a casa ya fue de "terapia". Se centró en mi soltería y mi "empecinada adicción" a una persona que ni registra que existo, respiro y siento como mujer. Lo que me dijo mi hermano me dejó pensando. Si bien no es el único que me lo planteó, creo que fue el personaje clave para que al menos lo tenga en cuenta. Me dijo que varias veces, hablando con su señora, se preguntaron porqué una persona tan independiente, que hace siempre lo que tiene ganas sin pedir permiso, una persona inteligente, con quien se puede hablar de todo y con quien se puede reír hasta el ridículo, no logra desprenderse de un hombre que no deja de lastimarla, desprenderse de una historia de amor que nunca tuvo ni tendrá un final feliz. De hecho, hasta cree que nunca existió tal historia de amor, al menos no de parte del "príncipe azul". Silencio de por medio que me dio tiempo para reflexionar, contesté que me planteaba exactamente lo mismo. Me planteo porqué siempre pude terminar con otras relaciones sin mayores inconvenientes y no puedo cerrar esta historia de una vez por todas. A esta confesión le siguió un consejo: "¿Por qué no intentás yendo al psicólogo?". Y si, creo que no está mal el tenerlo como alternativa. Admito que estoy tocando fondo. Por el momento voy a pensar en lo último que me dijo, lo cual si bien aumentó mi autoestima, no dejó de generar en mí "tarea para el hogar". Me dijo mi hermano que yo era la mina ideal. La mujer con la que sería genial compartir la vida. Inteligente, trabajadora, divertida, y sobre todo, no soy de las que aman escenas de celos, la que se pasa una semana sin hablar porque se enoja si el novio se va a jugar al football con los amigos. Que no soy de "romper" con llamadas telefónicas y hasta soy capaz de entender algún que otro plantón. Hasta ahí, diez puntos. Mi sonrisa no entraba en mi rostro, pero enseguida llegó en lo que debo trabajar. Al rato, luego de una pausa dijo: "Aunque pienso y veo que a mí mi señora me ponía cara de traste cuando salía muy seguido con mis amigos, entonces debía negociar con ella, y la verdad me desvivo por ella, lo dejaría todo si fuese necesario. Lo veo también a mi amigo que la señora lo tiene al trote y para poder salir con nosotros debe pedir permiso un mes antes y también él muere de amor por ella. ¿Será ese el problema? Debés ser demasiado independiente y eso asusta a los hombres". DEMASIADO INDEPENDIENTE. ESO ASUSTA A LOS HOMBRES. ¿Será así? ¿Debo ser una turra entonces con los hombres? ¿Son ellos hijos del rigor?
Esa es mi tarea. Ya en casa, con la cocina limpia y todo ordenado, pensaré en esto. Meditaré sobre mi actitud. Reflexionaré y tomaré una decisión. Luego me iré a dormir, por supuesto, SOLA.
Esa es mi tarea. Ya en casa, con la cocina limpia y todo ordenado, pensaré en esto. Meditaré sobre mi actitud. Reflexionaré y tomaré una decisión. Luego me iré a dormir, por supuesto, SOLA.
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