
Afortunadamente la alegría de buenos momentos logra desvanecer por un largo rato la amargura de una vida cuyo destino está marcado.
El sábado fui a ver a mi sobrina. Ya le habían dado el alta y están los tres en su casa. Llegué como a las 7.30 de la tarde y ellos, contrariamente a lo que yo creía, no estaban solos. Todos los amigos de mi hermano estaban allí. No,no. No estaban solos. Cada uno de ellos estaba con su señora. Si, TODOS son casados. Uno recién casado, otro esperando su segundo hijo, otro anunciaba la llegada del primer retoño y el último (quien ya se había retirado de la reunión) estaba planeando su boda.
La charla estuvo buena, yo arreglé el mate, mi cuñada contaba nuevas anécdotas de su gordita, y ella, la gordita, mi sobrina, dormía sin inmutarse ante las fuertes risas de todos, de los esporádicos ladridos de la perra y los incesantes llamados telefónicos. Una santa.
Aunque todo venía bien, hablando obviamente de mi sobrina, del hijo de una de las chicas que compartía la ronda de mate, de los síntomas del embarazo, de lo que se siente a la hora de tener al bebé, de las contracciones, los puntos, pañales, tetas, de si sale la leche o no, si duerme toda la noche, etc, etc, etc, en un momento se hizo un silencio. No duró mucho, y lo bueno es que luego de éste vino un halago hacia mí: "¡Qué bien estás!,¡Diez puntos!". "Sí-respondí- bajé un montón de peso. La verdad estoy muy contenta, me siento bien." "¡Te felicito", esa fue la última frase que alimentó mi ego, porque, por supuesto, la bomba no tardaría en explotar. "¡Qué colorcito!,¿Te fuiste de vacaciones?"."Si, estuve todo enero en la playa"."¿mmm...con quién fuiste?". "Con quién fuiste", claro, no podía fallar. Siempre que voy a algún lado, o hablo con alguien que no me ve hace mucho, debo responder a esas preguntas."¿mmm,con quién fuiste?""¿mmm,con quién estás saliendo?""¿mmm,quién es el responsable de este cambio en tu físico?" Y para todas ellas es siempre la misma respuesta:"Me fui sola", "Estoy sola","No hay nadie en mi vida". Por suerte la indagatoria no continuó. Ya se estaban retirando cuando se hizo la pregunta del millón.
Una vez que se fueron todos, nosotros nos quedamos un rato en silencio, mi cuñada ordenó la mesa y al rato se despertó la beba. Hicimos una nueva ronda de mate, la gorda comió y se volvió a dormir, yo saqué un par de fotos más para mi álbum y poco tiempo después ya estaba nuevamente en mi casa. Estaba todo oscuro, había olvidado dejar alguna luz encendida antes de irme y claro, como estoy sola, la oscuridad me recibió al llegar.
El sábado fui a ver a mi sobrina. Ya le habían dado el alta y están los tres en su casa. Llegué como a las 7.30 de la tarde y ellos, contrariamente a lo que yo creía, no estaban solos. Todos los amigos de mi hermano estaban allí. No,no. No estaban solos. Cada uno de ellos estaba con su señora. Si, TODOS son casados. Uno recién casado, otro esperando su segundo hijo, otro anunciaba la llegada del primer retoño y el último (quien ya se había retirado de la reunión) estaba planeando su boda.
La charla estuvo buena, yo arreglé el mate, mi cuñada contaba nuevas anécdotas de su gordita, y ella, la gordita, mi sobrina, dormía sin inmutarse ante las fuertes risas de todos, de los esporádicos ladridos de la perra y los incesantes llamados telefónicos. Una santa.
Aunque todo venía bien, hablando obviamente de mi sobrina, del hijo de una de las chicas que compartía la ronda de mate, de los síntomas del embarazo, de lo que se siente a la hora de tener al bebé, de las contracciones, los puntos, pañales, tetas, de si sale la leche o no, si duerme toda la noche, etc, etc, etc, en un momento se hizo un silencio. No duró mucho, y lo bueno es que luego de éste vino un halago hacia mí: "¡Qué bien estás!,¡Diez puntos!". "Sí-respondí- bajé un montón de peso. La verdad estoy muy contenta, me siento bien." "¡Te felicito", esa fue la última frase que alimentó mi ego, porque, por supuesto, la bomba no tardaría en explotar. "¡Qué colorcito!,¿Te fuiste de vacaciones?"."Si, estuve todo enero en la playa"."¿mmm...con quién fuiste?". "Con quién fuiste", claro, no podía fallar. Siempre que voy a algún lado, o hablo con alguien que no me ve hace mucho, debo responder a esas preguntas."¿mmm,con quién fuiste?""¿mmm,con quién estás saliendo?""¿mmm,quién es el responsable de este cambio en tu físico?" Y para todas ellas es siempre la misma respuesta:"Me fui sola", "Estoy sola","No hay nadie en mi vida". Por suerte la indagatoria no continuó. Ya se estaban retirando cuando se hizo la pregunta del millón.
Una vez que se fueron todos, nosotros nos quedamos un rato en silencio, mi cuñada ordenó la mesa y al rato se despertó la beba. Hicimos una nueva ronda de mate, la gorda comió y se volvió a dormir, yo saqué un par de fotos más para mi álbum y poco tiempo después ya estaba nuevamente en mi casa. Estaba todo oscuro, había olvidado dejar alguna luz encendida antes de irme y claro, como estoy sola, la oscuridad me recibió al llegar.
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