domingo, 10 de mayo de 2009

Además del destino, un karma me persigue


Si. Esto sólo me ocurre a mí. No hay duda. Una gran maldición, un destino infortunio, un karma pesadísimo manejan mi vida amorosa.
Una vez más le di una oportunidad al encuentro a ciegas, a la primera cita para conocernos, al amor virtual, a la página de internet para solos y solas.
Asi fue como en miércoles, a las 18 hs, me encontraba sentada en un cómodo sillón de una confitería esperando a la persona que tan lindas palabras me había regalado por el chat. No, no. No. Esta vez no me dejaron plantada. No,no. No. Tampoco se lo vio con ganas de salir corriendo. No, no. No. Ni me resultó un plomo con el que no tenía tema de conversación. No. Todo lo contrario, inexplicablemente teníamos demasiadas cosas en común.
Digo demasiadas porque ésto logró superar todo lo que hasta ahora me estuvo pasando.
Como es habitual en estos encuentros, uno comienza contando su vida, qué hace, qué le gusta, qué desea, etc etc. Una vez que había contando todo lo que quería contar hasta ese momento, le tocó el turno a él. Entre su relato comenta asi al pasar que en su época de juventud solía entrenar un deporte acuático en un conocido club de fútbol. Creo que en ese momento abrí tan grande mis ojos que él no pudo disimular la curiosidad y preguntó: "qué pasa?". Tratando de no entrar en pánico pregunté, así, como de casualidad: "en serio, y quién era tu entrenador?" Estaba ansiosa por oir la respuesta pero a la vez temblaba porque sabía lo que me iba a decir. Y si, si. Pronunció ese nombre. Completito lo dijo. Nombre y apellido. Si, si. Como se imaginan. Era él. El que me hizo sufrir tanto. El que marcó mi vida. El que me vendió espejitos de colores durante diez años. El mismo al que, páginas arriba conté, pude decirle que NO. Si. Mi ex.
Esto es increíble. Es algo que no posee explicación. Qué remota posibilidad puede existir que dos personas que jamás se vieron en la vida, que un día de pronto coinciden en un chat de solos y solas y deciden conocerse, tengan en común a un personaje que, de diferente manera, a ambos les marcó la vida. No. Si siempre lo digo. Esto sólo me sucede a mi.

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