
Aunque no lo crean es asi. Cuando estoy sola porque estoy sola, cuando no me dan ni la hora porque no me dan ni la hora, y cuando me llaman, me escriben, me dicen cosas lindas, porque me llaman, me escriben y me dicen cosas lindas. De cualquier manera siempre me quejo.
Resulta que este chico, el que su entrenador fue mi ex, no me da respiro. Es que estoy acostumbrada a la indiferencia, a la soledad, a no gustarle a los hombres, que de repente tanto afecto, tantas palabras dulces, tantos elogios me abrumaron.
No me esperaba que de pronto, por haberlo visto sólo una vez en la vida, por haber compartido un juguito de naranja exprimido me iba a deparar cuatro días de contínuos mensajes de textos y llamadas telefónicas. Me mandaba el besito de las buenas noches, me mandaba el besito de los buenos días, en medio de la mañana comentarios sobre cuánto me extrañaba, lo mucho que se había enganchado conmigo y cómo logré que él vuelva a ceer en el amor. Al rato un mensaje para recordarme que le mande un mensaje avisando que ya estaba en mi hora de almuerzo asi me llamaba y podía escuchar mi voz. Durante la tarde más mensajes diciendo que no veía la hora de encontrarse conmigo, de hablar conmigo, de planificar nuestro futuro y hasta para preguntarme si me quería casar de blanco. Si, si. Si. Todo esto con sólo habernos visto una sola vez, en un bar y durante 4 hs nada más. Ah!, si, si, hay más. Llegando las 5 de la tarde otro mensaje para recordarme que le envíe un mensaje avisándole que ya había salido de mi trabajo asi podía llamarme y escuchar mi voz...OTRA VEZ!!!!!
Pero el colmo fue el sábado. Ese día habíamos pactado ir al cine. Le conté que tenía clase en la facultad y que no saldría hasta las 6 de la tarde. Para variar durante la mañana recibí mensajes de buenos días, para desearme suerte, para preguntarme si sacaba o no las entradas para el cine, para decirme que ya había sacado las entradas, otro para decirme que después me llamaba para decirme dónde nos encontraríamos y el horario. En mi almuerzo hablamos por teléfono, quedamos ya en el lugar donde nos encontraríamos, el horario y aclaré que durante la clase no puedo estar atendiendo el teléfono.
En medio de mi almuerzo, durante una calurosa discusión que mantenía con mis compañeros sobre el contenido de los apuntes, y luego de haber hablado ya por teléfono, recibo un mensaje que decía: "Te hago una pregunta. Cuántos hijos querés tener?" ...(?!)
Realmente, no entendía nada. Creo que releí el mensaje varias veces porque no lograba descifrar lo que allí aparecía escrito. Opté por cerrar el teléfono sin emitir respuesta.
Durante la tarde otros mensajitos: "no conseguí para otro horario", "me imaginé que si salís a las 6 no ibas a llegar a la función de las 8", "espero que estés bien", "te extraño", "la verdad me caes bien", "nos vemos esta noche", "querés que te pase a buscar?". Nooooooooooooo. Basta. No quiero nadaaaaaa. No quiero que me suene el teléfono. No quiero que me hablen. No quiero que me digan cosas lindas. No quiero regalos. Quiero estar SOLAAAAAAA.
Resulta que este chico, el que su entrenador fue mi ex, no me da respiro. Es que estoy acostumbrada a la indiferencia, a la soledad, a no gustarle a los hombres, que de repente tanto afecto, tantas palabras dulces, tantos elogios me abrumaron.
No me esperaba que de pronto, por haberlo visto sólo una vez en la vida, por haber compartido un juguito de naranja exprimido me iba a deparar cuatro días de contínuos mensajes de textos y llamadas telefónicas. Me mandaba el besito de las buenas noches, me mandaba el besito de los buenos días, en medio de la mañana comentarios sobre cuánto me extrañaba, lo mucho que se había enganchado conmigo y cómo logré que él vuelva a ceer en el amor. Al rato un mensaje para recordarme que le mande un mensaje avisando que ya estaba en mi hora de almuerzo asi me llamaba y podía escuchar mi voz. Durante la tarde más mensajes diciendo que no veía la hora de encontrarse conmigo, de hablar conmigo, de planificar nuestro futuro y hasta para preguntarme si me quería casar de blanco. Si, si. Si. Todo esto con sólo habernos visto una sola vez, en un bar y durante 4 hs nada más. Ah!, si, si, hay más. Llegando las 5 de la tarde otro mensaje para recordarme que le envíe un mensaje avisándole que ya había salido de mi trabajo asi podía llamarme y escuchar mi voz...OTRA VEZ!!!!!
Pero el colmo fue el sábado. Ese día habíamos pactado ir al cine. Le conté que tenía clase en la facultad y que no saldría hasta las 6 de la tarde. Para variar durante la mañana recibí mensajes de buenos días, para desearme suerte, para preguntarme si sacaba o no las entradas para el cine, para decirme que ya había sacado las entradas, otro para decirme que después me llamaba para decirme dónde nos encontraríamos y el horario. En mi almuerzo hablamos por teléfono, quedamos ya en el lugar donde nos encontraríamos, el horario y aclaré que durante la clase no puedo estar atendiendo el teléfono.
En medio de mi almuerzo, durante una calurosa discusión que mantenía con mis compañeros sobre el contenido de los apuntes, y luego de haber hablado ya por teléfono, recibo un mensaje que decía: "Te hago una pregunta. Cuántos hijos querés tener?" ...(?!)
Realmente, no entendía nada. Creo que releí el mensaje varias veces porque no lograba descifrar lo que allí aparecía escrito. Opté por cerrar el teléfono sin emitir respuesta.
Durante la tarde otros mensajitos: "no conseguí para otro horario", "me imaginé que si salís a las 6 no ibas a llegar a la función de las 8", "espero que estés bien", "te extraño", "la verdad me caes bien", "nos vemos esta noche", "querés que te pase a buscar?". Nooooooooooooo. Basta. No quiero nadaaaaaa. No quiero que me suene el teléfono. No quiero que me hablen. No quiero que me digan cosas lindas. No quiero regalos. Quiero estar SOLAAAAAAA.
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