
Es increíble! Pasa el tiempo y todo sigue igual. Siempre lo mismo. Conocer a alguien. Sentir que todo está bien. Esperar un llamado. Desilusionarse. Y finalmente, darse cuenta que volvió a suceder. Nuevamente SOLA. Ya sé. Creían que este tiempo de ausencia se debió a que por fin encontré mi otra mitad, mi príncipe azul, mi media naranja, mi peor es nada. No. Lamentablemente no. Definitivamente NO. Sí salí con algunos, pero todo igual. Una salida, dos, o a lo sumo y como gran hazaña tres salidas con la misma persona, para luego terminar en nada, en un mensaje de texto excusándose por no continuar viéndonos o simplemente un silencio de radio, un abandono sin explicaciones, ninguna respuesta. Como si nunca en la vida se hubiesen topado conmigo.
Las frases son siempre las mismas. "Sos una persona divina, sos linda, inteligente, simpática, buena, pero por el momento yo no puedo ofrecerte lo que te mereces" ó la que más original estuvo: "Algo faltó para que me sintiera con ganas de comenzar a cimentar una relación" (es genial, un diez felicitado a la creatividad. Porque siendo sinceros, para estar dos semanas tratando de convencerme de ir a la cama, lograrlo y dejar de llamarme inmediatamente después, esa excusa es genial).
Después han habido dos con los que salí un par de veces, literal (salí dos veces), quienes a un posible tercer encuentro de repente borraron mi número de sus listas y hasta me han preguntado quién era yo, acto seguido nuevamente el silencio, sin respuesta, ninguna devolución alguna. Nada, nada.
Pero hace poco tuve un halo de ilusión. Creí que sí podía ser feliz. Que podría de una vez por todas estar con alguien que me quiera, me respete, me valore. Hace poco conocí a un ingeniero, un hombre grande, divorciado hacía un par de años, dos hijos, y con muchas ganas de estar nuevamente en pareja. De encontrar a alguien con quien poder rehacer su vida. El primer día que salimos parecía que nos conocíamos de toda la vida. Nuestro diálogo no tenía fin, no tenía silencios, era de cuento. Me tomo de las manos, caminamos abrazados, me besó a la sombra de un árbol, me enredó fuerte entre sus brazos, me susurró al oído cosas hermosas. Cenamos, charlamos, nos besamos, nos elogiamos, seguimos charlando, otros besos robados, y sonrisas, sonrisas, muchas sonrisas. La noche brillaba y nosotros resplandecíamos. En fin, todo transcurrió de maravilla, nos vimos varias veces más, estuvo en casa, preparamos la cena juntos, escuchamos música, vimos tele, charlamos un montón, nos dimos consejos, nos hicimos bromas, reímos, reímos y reímos.
Pero de repente algo pasó. No sabría decir qué, porque no hubo pelea, no hubo situación incómoda alguna, nada. Simplemente, un mensaje de texto en este orden:
YO: "Gordi, querés pasar por casa mañana, preparo algo de comer".
EL: "No sé. Vemos".
YO: "Ok".
Y al día siguiente una mini charla por chat:
EL: "El otro día me invitaste a tu casa pero no estoy bien como para empezar algo. Tengo muchas cosas en la cabeza y no me siento bien".
YO: "Pero qué pasó?"
EL "Entendeme. Tengo muchos problemas. Si querés paso por tu casa de vez en cuando y la pasamos bien un rato".
Las palabras mágicas: "Paso por tu casa y la pasamos bien un rato" = "Solo me interesa el sexo"
Obviamente no acepté y por supuesto, me quedé otra vez SOLA.
Asi que aquí estoy. Un sábado a la noche, en camisón, sentada frente a la computadora de mi cuarto, escribiendo y tratando de contener las lágrimas que pretenden salirse sin mi permiso y sola. SIEMPRE SOLA.
Las frases son siempre las mismas. "Sos una persona divina, sos linda, inteligente, simpática, buena, pero por el momento yo no puedo ofrecerte lo que te mereces" ó la que más original estuvo: "Algo faltó para que me sintiera con ganas de comenzar a cimentar una relación" (es genial, un diez felicitado a la creatividad. Porque siendo sinceros, para estar dos semanas tratando de convencerme de ir a la cama, lograrlo y dejar de llamarme inmediatamente después, esa excusa es genial).
Después han habido dos con los que salí un par de veces, literal (salí dos veces), quienes a un posible tercer encuentro de repente borraron mi número de sus listas y hasta me han preguntado quién era yo, acto seguido nuevamente el silencio, sin respuesta, ninguna devolución alguna. Nada, nada.
Pero hace poco tuve un halo de ilusión. Creí que sí podía ser feliz. Que podría de una vez por todas estar con alguien que me quiera, me respete, me valore. Hace poco conocí a un ingeniero, un hombre grande, divorciado hacía un par de años, dos hijos, y con muchas ganas de estar nuevamente en pareja. De encontrar a alguien con quien poder rehacer su vida. El primer día que salimos parecía que nos conocíamos de toda la vida. Nuestro diálogo no tenía fin, no tenía silencios, era de cuento. Me tomo de las manos, caminamos abrazados, me besó a la sombra de un árbol, me enredó fuerte entre sus brazos, me susurró al oído cosas hermosas. Cenamos, charlamos, nos besamos, nos elogiamos, seguimos charlando, otros besos robados, y sonrisas, sonrisas, muchas sonrisas. La noche brillaba y nosotros resplandecíamos. En fin, todo transcurrió de maravilla, nos vimos varias veces más, estuvo en casa, preparamos la cena juntos, escuchamos música, vimos tele, charlamos un montón, nos dimos consejos, nos hicimos bromas, reímos, reímos y reímos.
Pero de repente algo pasó. No sabría decir qué, porque no hubo pelea, no hubo situación incómoda alguna, nada. Simplemente, un mensaje de texto en este orden:
YO: "Gordi, querés pasar por casa mañana, preparo algo de comer".
EL: "No sé. Vemos".
YO: "Ok".
Y al día siguiente una mini charla por chat:
EL: "El otro día me invitaste a tu casa pero no estoy bien como para empezar algo. Tengo muchas cosas en la cabeza y no me siento bien".
YO: "Pero qué pasó?"
EL "Entendeme. Tengo muchos problemas. Si querés paso por tu casa de vez en cuando y la pasamos bien un rato".
Las palabras mágicas: "Paso por tu casa y la pasamos bien un rato" = "Solo me interesa el sexo"
Obviamente no acepté y por supuesto, me quedé otra vez SOLA.
Asi que aquí estoy. Un sábado a la noche, en camisón, sentada frente a la computadora de mi cuarto, escribiendo y tratando de contener las lágrimas que pretenden salirse sin mi permiso y sola. SIEMPRE SOLA.
me podrias pasar tu correo de contacto para hacerte una pregunta
ResponderEliminar